viernes, 2 de noviembre de 2018

Los lácteos desnatados no mejoran el riesgo cardiovascular

Una investigación del Centro de Ciencias de la Salud de la Universidad de Texas en Houston, Estados Unidos, no ha hallado una relación significativa entre el consumo de grasas lácteas, que contienen alimentos como la leche entera, el yogur, el queso o la mantequilla, y las enfermedades cardíacas y cerebrovasculares.
El estudio, publicado en el American Journal of Clinical Nutrition, no solo no ha encontrado una relación directa entre estas causas de muerte y las grasas lácteas, sino que, de hecho, concluye que ciertos tipos de grasas lácteas pueden ayudar a evitar sufrir un ictus grave.
"Nuestros hallazgos no solo respaldan, sino que también fortalecen significativamente, la creciente evidencia que sugiere que la grasa láctea, contrariamente a la creencia popular, no aumenta el riesgo de enfermedad cardíaca o mortalidad general en personas mayores. Además de no contribuir a la muerte, los resultados sugieren que un ácido graso presente en los lácteos puede reducir el riesgo de muerte por enfermedad cardiovascular, particularmente por ictus", ha explicado Marcia Otto, autora principal de la investigación.
Ha evaluado cómo los múltiples biomarcadores de ácidos grasos presentes en la grasa láctea se relacionan con la enfermedad cardiaca y la mortalidad por cualquier causa durante un período de 22 años. Esta metodología de medición, a diferencia del consumo autoinformado, que suele ser más utilizado, da una idea más objetiva sobre el impacto de la exposición a largo plazo a estos ácidos grasos, según el informe.
Cerca de 3.000 adultos de 65 años en adelante se incluyeron en el estudio, que midió los niveles plasmáticos de tres ácidos grasos diferentes encontrados en los productos lácteos al comienzo en 1992 y nuevamente a los 6 y 13 años más tarde.
Ninguno de los tipos de ácidos grasos se asoció significativamente a la mortalidad total. De hecho, un tipo se relacionó con menos muertes por enfermedades cardiovasculares: las personas con niveles más altos de ácidos grasos tenían un 42% menos de riesgo de morir por ictus, lo que sugiere un mayor consumo de productos lácteos enteros.
"De acuerdo con los hallazgos anteriores, nuestros resultados ponen de relieve la necesidad de revisar la orientación dietética actual sobre los productos lácteos enteros, que son fuentes ricas en nutrientes como calcio y potasio, esenciales para la salud no solo durante la infancia sino también a lo largo de la vida, cuando la desnutrición y las afecciones como la osteoporosis son más comunes", ha remarcado Otto.
Además, la investigadora recuerda que los alimentos lácteos bajos en grasa como el yogur bajo en grasa y la leche con chocolate a menudo incluyen altas cantidades de azúcares añadidos, lo que puede conducir a "una mala salud cardiovascular y metabólica".
"Los consumidores han estado expuestos a mucha información diferente y conflictiva sobre la dieta, particularmente en relación con las grasas. Por lo tanto, es importante contar con estudios sólidos para que las personas puedan tomar decisiones más informadas basadas en hechos científicos en lugar de rumores", concluye.
En definitiva, si te gusta la leche (y la toleras) no tiene por qué ser entera. Y el consumo del resto, especialmente los quesos (curados) no aumenta el riesgo cardiovascular.

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