miércoles, 9 de febrero de 2022

Enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas y ejercicio físico

Las enfermedades reumáticas autoinmunes sistémicas (ERAS) son un grupo de enfermedades poco conocidas, relativamente frecuentes en su conjunto, afectando a varios cientos de miles de personas en España. Quizás se conozca el nombre de alguna de ellas, como el lupus (eritematoso sistémico), pero no suelen reconocerse otras como el síndrome seco de Sjögren, la esclerosis sistémica, la dermatopolimiositis, las vasculitis sistémicas, y un largo etcétera de otras patologías. Presentan un denominador común: la autoagresión del propio sistema inmune (autoinmunes), que deja reconocer a los propios tejidos, produciendo graves fenómenos inflamatorios, con el consiguiente deterioro progresivo del organismo; ello puede conllevar importantes limitaciones funcionales, pérdida de la calidad de vida, e incluso en las formas más agresivas, a una pérdida de años de vida. La palabra “sistémicas” indica que puede implicar a múltiples sistemas corporales (musculoesquelético, respiratorio, cardiovascular, nervioso…), o a órganos como la piel, los riñones, el corazón, los pulmones, etc.

Aunque hoy día existen variados tratamientos farmacológicos (antinflamatorios, inmunosupresores, biológicos, etc), la Sociedad Española de Reumatología, gracias a su programa Reumafit, vuelve a apostar por subrayar la necesidad de estilos de vida saludable en aras del mejor control de las ERAS. Así, parafraseando el contenido del programa, "el ejercicio es una auténtica vacuna": se ha demostrado que el ejercicio puede ser eficaz tanto en el tratamiento como en la prevención de este tipo de enfermedades, así como en la prevención de algunos de los efectos secundarios provocados por los tratamientos farmacológicos utilizados. Para descargar la guía de ejercicio para las ERAS, accede al siguiente enlace, donde podrás encontrar la guía completa, con aspectos generales, y consejos específicos para cada patología.

domingo, 30 de enero de 2022

Relación entre ingesta proteica y sarcopenia en mujeres postmenopáusicas

La baja ingesta proteica se relaciona con un deterioro de la masa muscular (sarcopenia), la fuerza y el rendimiento físico, que afecta particularmente a las personas mayores, debido a la progresiva pérdida de hormonas anabólicas en estadios avanzados de la vida.

Ahondando en el concepto de relación entre la ingesta de proteínas y la tendencia a la sarcopenia muscular en adultos mayores, he encontrado un reciente artículo, que trata sobre el tema. En su publicación en diciembre de 2021, en la revista Nutrición Hospitalaria  (https://acortar.link/W7F69k), un grupo de investigadores valencianos analizan parámetros nutricionales y de actividad física en más de 160 mujeres mayores de 65 años. Aunque en general la mayoría de mujeres de la muestra consumían suficientes proteínas (según recomendaciones de la FAO/OMS: lo normal al menos ≥ 0,8 g/kg/día), más de un 26% de la muestra presentaban una ingesta de proteínas inferior a lo deseable, siendo un porcentaje similar las mujeres que presentaban algún grado de sarcopenia muscular.

En el análisis correlacional del estudio se encontraron relaciones significativas entre el consumo de proteína y la prevalencia de la sarcopenia (y obesidad sarcopénica): menos ingesta proteica se asoció a más pérdida de fibras musculares, con disminución de masa y fuerza muscular global.

En la discusión del artículo los autores expresan que, aunque el rendimiento físico de las mujeres no mostró diferencias significativas relacionadas con el consumo proteico, al contrario de lo que cabría esperar en relación con la literatura revisada, se observó un peor rendimiento en algunos de los tests de ejercicio físico en el grupo que consumía una cantidad menor de proteína. También añaden que, coincidiendo con otros investigadores, habría que considerar la necesidad de reevaluar las recomendaciones de ingesta de proteínas para los seres humanos adultos, para aproximarlas a valores cercanos a 1g/kg/día.

martes, 25 de enero de 2022

Propiedades nutricionales y beneficios de las nueces

Anteriormente he tratado en el post las propiedades nutricionales y beneficios de los frutos secos y semillas, incluyendo a las nueces (https://efecorpore.blogspot.com/search?q=nueces), pero quería realizar una alusión específica a las mismas.

Las nueces fueron empezadas a ser cultivadas por la civilización mesopotámica hace unos 7000 años. Entre sus variedades se encuentran la nuez de California (o inglesa), y la española o nuez común, de sabor más intenso. De diferente textura son la nuez de Macadamia, originaria de Australia (la más cara y exquisita), la nuez pecana americana, más dulce y de mayor aroma, y las nueces de cedro (originarias de Rusia) o de Brasil; el anacardo sería un tipo de nuez, procedente de la India. La mayor parte de los 1,2 millones de toneladas anuales de nueces se recogen en China.

Es un alimento muy nutritivo y energético, siendo paradójicamente adecuado en dietas para bajar de peso, por su capacidad para sustituir otros alimentos y su poder saciante. Además, las nueces aumentan los niveles de serotonina, la cual reduce la sensación de hambre y nos hace sentir de mejor humor. El fruto del nogal es el fruto seco con más antioxidantes, aportando numerosos minerales como potasio, calcio, zinc, magnesio, hierro y fósforo.

Destaca por su contenido en vitaminas del grupo B, como la vitamina B1 o tiamina y la B6 o piridoxina, que favorecen el buen funcionamiento del sistema nervioso y muscular.

El 90% de las grasas que contiene son insaturadas, conteniendo ácidos grasos poliinsaturados, como los famosos omega-3, que ejercen un poder cardioprotector: con una ración de 25 g de nueces cubriríamos la dosis diaria recomendada de omega-3 (ALA - ácido alfalinolénico). Según estudios de investigación hacen que disminuya un 30% el riesgo de accidentes coronarios y relacionados con la hipertensión, ayudando a regular los niveles de LDL-colesterol y triglicéridos.

Finalmente, favorecen el buen estado de la microbiota intestinal, ayudando al buen funcionamiento del sistema digestivo; por la cantidad de fibra que contienen evitan el estreñimiento crónico.

sábado, 8 de enero de 2022

El envejecimiento saludable se asocia a hábitos de dieta y ejercicio adecuados

En la revista Nutrients en 2021 (Nutrients. 2021 Jun 15;13(6):2045) ha aparecido un interesante y completo artículo de revisión (https://www.mdpi.com/2072-6643/13/6/2045/htm), desarrollado por un grupo de investigadores europeos, en relación a hábitos de vida, de nutrición y ejercicio físico, que fomentan un envejecimiento saludable.

Vivir más tiempo se asocia con un mayor riesgo de enfermedades crónicas, incluidas las deficiencias del sistema musculoesquelético e inmunológico, así como trastornos metabólicos y ciertos tipos de cáncer, cada uno de los cuales puede afectar negativamente la relación entre el huésped y la microbiota hasta la aparición de disbiosis. Por otro lado, los factores del estilo de vida, incluido el ejercicio físico regular y una dieta saludable, pueden afectar positivamente el músculo esquelético y el envejecimiento inmunológico en todas las edades. En consecuencia, los beneficios para la salud podrían depender en parte del efecto de tales intervenciones que influyen en la biodiversidad y la funcionalidad de la microbiota intestinal.

En la revisión efectuada, primero se discuten los efectos fisiológicos del envejecimiento en la microbiota intestinal, el sistema inmunológico y el músculo esquelético. En segundo lugar, describen la evidencia epidemiológica humana sobre las asociaciones entre la actividad física y la aptitud física y la composición de la microbiota intestinal en adultos mayores. La tercera parte destaca la relevancia y los mecanismos restaurativos de la protección inmune a través de la actividad física y las intervenciones específicas de ejercicio durante el envejecimiento. Cuarto, presentan importantes hallazgos de investigación sobre los efectos del ejercicio y las proteínas, así como otros nutrientes en el rendimiento del músculo esquelético en adultos mayores. Finalmente, proporcionan recomendaciones nutricionales para prevenir la desnutrición y apoyar el envejecimiento activo saludable con un enfoque en la microbiota intestinal.

Las principales preocupaciones relacionadas con la nutrición incluyen la necesidad de una ingesta adecuada de energía y proteínas para prevenir la baja masa muscular y una mayor demanda de nutrientes específicos (por ejemplo, fibra dietética, polifenoles y ácidos grasos polinsaturados) que pueden modificar la composición, la diversidad y la capacidad metabólica de la microbiota intestinal y, por lo tanto, pueden proporcionar un medio práctico para mejorar la función inmune intestinal y sistémica.

De entre los aspectos más ilustrativos del artículo he entresacado los siguientes:

  1. La microbiota intestinal está implicada en la aparición de varias enfermedades y síndromes crónicos relacionados con la edad: por ejemplo, la aparición y progresión de enfermedades neurodegenerativas, incluidas la demencia y la enfermedad de Parkinson, o la atrofia muscular relacionada con la sarcopenia (pérdida de fibras musculares). La alimentación apropiada y un ejercicio físico suficiente mejoran la calidad de la biodiversidad y calidad de nuestra microbiota intestinal.
  2. Ciertos factores específicos del estilo de vida, como la obesidad o la inactividad física, pueden conducir a un envejecimiento inmunológico, que puede favorecer numerosas enfermedades crónicas de base inflamatoria-autoinmune, o metabólica (resistencia a la insulina, arterioesclerosis, etc).
  3. Los adultos mayores físicamente muy activos retrasan significativamente la acumulación de grasa corporal y la pérdida de masa magra en la vejez, frenando el progreso de la sarcopenia muscular, inflamación sistémica de bajo grado, la disfunción mitocondrial y senescencia celular, y el deterioro de la regeneración debido a la reducción de la función de las células madre.
  4. Los estudios clínicos han demostrado que la combinación de ejercicio de fuerza y ​​dietas con suficientes proteínas (incluso suplementadas) y vitamina D es una estrategia eficaz para prevenir la sarcopenia y mejorar el funcionamiento físico de los adultos mayores. La evidencia sugiere beneficios de la mayor ingesta de proteínas en la dieta sobre la preservación de la masa muscular y la salud del hueso, atenuando así el riesgo de sarcopenia y pérdida ósea.










lunes, 6 de diciembre de 2021

El ejercicio físico mejora los parámetros cognitivos y emocionales en los trastornos cerebrales crónicos

Investigadores holandeses realizaron un estudio, publicado este año (J Neurol 268, 1222–1246 (2021). https://doi.org/10.1007/s00415-019-09493-9), para comprobar la eficacia del ejercicio físico en la mejora de la calidad de vida y parámetros cognitivos (atención, memoria) y emocionales (tendencia a la depresión) en personas afectadas por las enfermedades cerebrales crónicas más prevalentes.

Desarrollaron un metanálisis (de 122 estudios previos) para sintetizar la evidencia sobre la eficacia y la seguridad del ejercicio físico como una intervención terapéutica adicional para la calidad de vida, los síntomas depresivos y la cognición en seis trastornos cerebrales crónicos: enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Huntington, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson, esquizofrenia y depresión unipolar. El ejercicio fue superior al tratamiento habitual en la mejora de la calidad de vida, los síntomas depresivos, los dominios cognitivos de atención y memoria de trabajo, el funcionamiento ejecutivo, memoria, y velocidad psicomotora. La metarregresión realizada mostró un efecto dosis-respuesta para el tiempo de ejercicio (min/semana) sobre los síntomas depresivos. Además, el 69% de los estudios que informaron sobre la seguridad de la terapia de ejercicio, no encontraron complicaciones.

En definitiva, el ejercicio físico es una intervención terapéutica, adicional a los tratamientos médicos, eficaz y segura, que muestra un efecto de tamaño mediano sobre la calidad de vida y un gran efecto sobre el estado de ánimo en pacientes con trastornos cerebrales crónicos, con una correlación dosis-respuesta positiva. El ejercicio también mejoró otros dominios cognitivos, con efectos pequeños pero significativos.

sábado, 6 de noviembre de 2021

La grelina, hormona del hambre, como biomarcador de estrés

La grelina, la conocida como hormona del "hambre" (orexígena), es un péptido de 28 aminoácidos descubierto en 1996, con múltiples funciones, pero se comporta principalmente como una hormona reguladora del apetito: es producida por el estómago, actuando posteriormente sobre el hipotálamo del sistema nervioso central. Dicha hormona asciende en sangre conforme avanza el ayuno, induciendo el comportamiento de búsqueda de alimentos.

Un reciente trabajo publicado en 2021 en la prestigiosa revista Nutrients (https://www.mdpi.com/2072-6643/13/3/784/htm) ha postulado la grelina como un probable biomarcador de estrés. En este interesante metanálisis (alta evidencia científica), realizado por autores franceses, se analizó la evolución de los niveles de grelina después del estrés agudo, incluyendo 10 estudios, como más de 340 personas en total. Como conclusión final, el estudio confirma la grelina como un biomarcador de estrés, con un aumento a corto plazo después del estrés agudo. Las personas obesas tienen una respuesta más alta y prolongada, enfatizando el vínculo entre la obesidad y el estrés.

El estrés y la obesidad están intrínsecamente vinculados: probablemente el estrés conduce a la obesidad a través de comportamientos alimenticios inapropiados. Sin embargo, todavía no es posible determinar si una mayor respuesta de grelina al estrés contribuye al desarrollo de la obesidad, o si las personas obesas han desarrollado una mayor respuesta de grelina como resultado del aumento de peso. Por lo tanto, los resultados del presente estudio tienen implicaciones para usar la grelina como una herramienta de detección para identificar a las personas en riesgo de obesidad. 

viernes, 8 de octubre de 2021

Ejercicio intenso para mejorar el sueño

Múltiples estudios demuestran la relación entre el ejercicio físico diario y una mejora en los parámetros de calidad del sueño. Sin embargo, no está claro qué tipo de ejercicio es el idóneo para producir dicha mejora.

Un estudio poblacional transversal publicado hace unos meses en la revista americana Preventive medicine reports (enlace), analiza el impacto del ejercicio vigoroso, de fuerza, varias veces por semana en la calidad del sueño de más de 20.000 adultos alemanes. Ajusta otras variables que pudieran sesgar los resultados, por ser posibles factores de confusión (por ejemplo, edad, sexo, estado socioeconómico, salud autoevaluada, tabaquismo, alcohol, actividad física aeróbica). A destacar que hasta un 58,3% de la muestra no realizaba ningún ejercicio de fortalecimiento muscular en su hábito de ejercicio diario. Entre sus principales resultados se encuentra el que cualquier ejercicio de fortalecimiento muscular se asoció con una prevalencia reducida de sueño de calidad "deficiente-pobre" o "muy pobre". Expresado de otra manera, se puede decir que las personas que realizan una actividad física más intensa, de fuerza, duermen más y mejor.

Adicionalmente se puede subrayar que estudios de investigación anteriores habían demostrado que el ejercicio de fortalecimiento muscular mejora los resultados cardiometabólicos: por ejemplo, mejora del metabolismo de la glucosa-lípidos, sensibilidad a la insulina y presión arterial (Ashton et al., 2018), mentales, con reducción de los síntomas de ansiedad/depresión (Gordon et al., 2018, Gordon et al., 2017), y resultados funcionales relacionados con la salud: mejora en movilidad / fuerza muscular (Liu, 2009).

jueves, 23 de septiembre de 2021

Pasos diarios recomendados y beneficios para la salud

En la revista JAMA Network ha sido publicado en septiembre del presente año 2021 un interesante estudio de cohortes americano buscando la asociación entre el número de pasos diarios y la mortalidad general en más de 2.100 sujetos de mediana edad (38 - 50 años). Este estudio de investigación, prospectivo, encontró que entre los participantes estudiados, aquellos que dieron aproximadamente 7.000 pasos o más al día experimentaron tasas de mortalidad del 50% al 70% menores en comparación con los participantes que dieron menos de 7.000 pasos al día. La intensidad de los pasos no fue determinante: andando más o menos rápido no hay grandes diferencias.

En general, clásicamente se ha considerado la barrera de los 10.000 pasos como el límite a partir del cual se encuentran los mayores efectos para la salud, por encima del umbral del 75%. Lo interesante de este estudio, sin embargo, es que rebaja la cifra de pasos a tan sólo 7.000 pasos al día, no importando además la intensidad con la que se realicen.

En definitiva, sólo con andar unos 5 kms. aproximadamente al día conseguimos hasta el 75% de beneficios derivados de la caminata. Podríamos expresarlo en la siguiente gráfica: la línea discontinua verde es la correspondiente a la visión clásica; la línea azul continua es la que propone el presente estudio.






lunes, 23 de agosto de 2021

Tipos de ejercicio recomendado en dolor lumbar crónico

En un anterior post de este blog (Acceso), repasábamos la necesidad del ejercicio físico adaptado y dirigido para el dolor de espalda y cuello, debiendo ser progresivo, y sin llegar al límite del dolor.

¿Pero cuáles son los mejores ejercicios, los más indicados, en el tratamiento de las personas con dolor lumbar habitual (crónico inespecífico)? Un estudio australiano, publicado en el British Journal of Sports Medicine (https://bjsm.bmj.com/content/54/21/1279.long), ahonda en esta cuestión: se trata de un metanálisis (alta evidencia y calidad científica), que abarca 89 estudios, con más de 5500 pacientes.

A continuación apunto el abstract traducido, aunque en el vínculo anterior se encuentra el artículo original completo:

Owen PJ, Miller CT, Mundell NL, et alWhich specific modes of exercise training are most effective for treating low back pain? Network meta-analysis. British Journal of Sports Medicine 2020;54:1279-1287.

Objetivos. Examinar la efectividad de los modos específicos de entrenamiento con ejercicios en el dolor lumbar crónico no específico (CPCNP).

Resultados. Entre 9543 registros, 89 estudios (pacientes = 5578) fueron elegibles para la síntesis cualitativa y 70 (dolor), 63 (función física), 16 (salud mental) y 4 (fuerza muscular del tronco) para la AME. El modelo de consistencia de la NMA reveló que las siguientes modalidades de entrenamiento con ejercicios tenían la mayor probabilidad (superficie bajo el ranking acumulativo (SUCRA)) de ser las mejores en comparación con el control verdadero: Pilates para el dolor (SUCRA =100%; diferencia de medias estandarizada agrupada (IC del 95%)): −1,86 (–2,54 a –1,19)), resistencia (SUCRA=80%; −1,14 (–1,71 a –0,56)) y estabilización/control motor (SUCRA=80%; −1,13 (–1,53 a –0,74)) para la función física y la resistencia (SUCRA=80%; −1,26 (–2,10 a –0,41)) y aeróbica (SUCRA=80%; −1,18 (–2,20 a –0,15)) para la salud mental. Lo más probable es que el control verdadero (SUCRA≤10%) fuera el peor tratamiento para todos los resultados, seguido por el control de manos libres del terapeuta para el dolor (SUCRA = 10%; 0,09 (–0,71 a 0,89)) y la función física (SUCRA = 20%; −0,31 (–0,94 a 0,32)) y el control práctico del terapeuta para la salud mental (SUCRA = 20%; −0,31 (–1,31 a 0,70)). Los tamaños del efecto de estiramiento y ejercicio de McKenzie no difirieron con el control verdadero del dolor o la función (p>0,095; SUCRA<40%). NMA no era posible para la resistencia del músculo del tronco o la medicación analgésica. La calidad de la evidencia sintetizada fue baja de acuerdo con los criterios de evaluación, desarrollo y evaluación de la calificación de las recomendaciones.

Conclusión. Existe evidencia de baja calidad de que el Pilates, la estabilización/control motor, el entrenamiento de resistencia y el entrenamiento con ejercicios aeróbicos son los tratamientos más efectivos, pendientes de resultado de interés, para los adultos con CPCNP. El entrenamiento con ejercicios también puede ser más efectivo que el tratamiento manual del fisioterapeuta. La heterogeneidad entre los estudios y el hecho de que haya pocos estudios con riesgo de sesgo bajo son limitaciones de este metanálisis.

domingo, 25 de julio de 2021

Riesgo cardiovascular y mortalidad global en relación a consumo de carne y pescado


Una alimentación sana debe ser variada, incluyendo alimentos beneficiosos para la salud, pero también debe evitar alimientos contraproducentes.

Múltiples investigaciones tratan de aclarar la relación entre el consumo de carne y pescado con la salud cardiovascular y mortalidad en general. Al hilo de dicha cuestión, se expone el siguiente artículo:

Zhong VW, Van Horn L,Greenland P, et al. Asociaciones de carne procesada, carne roja sin procesar, aves de corral o ingesta de pescado con enfermedades cardiovasculares y mortalidad por todas las causas. JAMA Intern Med. 2020;180(4):503-512. https://jamanetwork.com/journals/jamainternalmedicine/fullarticle/2759737

ABSTRACT

Aunque se han establecido las asociaciones entre la ingesta de carne procesada y las enfermedades cardiovasculares (ECV) y la mortalidad por todas las causas, las asociaciones del consumo de carne roja, aves de corral o pescado sin procesar con las ECV y la mortalidad por todas las causas siguen siendo inciertas.

Objetivo. Identificar las asociaciones de la ingesta de carne procesada, carne roja no procesada, aves de corral o pescado con ecv incidente y mortalidad por todas las causas.

Material y métodos. Este estudio de cohorte analizó datos a nivel individual de participantes adultos en 6 estudios de cohortes prospectivos en los Estados Unidos. Los datos de la dieta de la línea de fondo a partir de 1985 a 2002 fueron recogidos. Los participantes fueron seguidos hasta el 31 de agosto de 2016. Los análisis de datos se realizaron del 25 de marzo de 2019 al 17 de noviembre de 2019. Cociente de riesgos (FC) y diferencia de riesgo absoluta (ARD) a 30 años para la incidencia de Enfermedades Cardiovasculares (ECV): enfermedad coronaria, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y muertes por, así como mortalidad por todas las causas, según cada ingesta adicional de 2 porciones por semana para dichas asociaciones.

Resultados. Entre los 29 682 participantes (edad media [DE] al inicio del estudio, 53,7 [15,7] años; 13 168 [44,4%] hombres; y 9101 [30,7%] autoidentificados como no blancos), 6963 eventos de ECV incidentes y 8875 muertes por todas las causas se adjudicaron durante un seguimiento mediano (rango intercuartílico) de 19,0 (14,1-23,7) años. Las asociaciones de la carne procesada, de la carne roja sin procesar, de las aves de corral, o de la toma de pescado con el CVD del incidente y de la mortalidad por todas causas eran monotónicas(P para la no linealidad ≥ .25), a excepción de la asociación entre la toma procesada de la carne y el CVD del incidente(P para la no linealidad = .006). La ingesta de carne procesada (FC ajustada, 1,07 [IC del 95%, 1,04-1,11]; ARD ajustada, 1,74% [IC del 95%, 0,85%-2,63%]), carne roja sin procesar (FC ajustada, 1,03 [IC del 95%, 1,01-1,06]; ARD ajustada, 0,62% [IC del 95%, 0,07%-1,16%]) o aves de corral (FC ajustada, 1,04 [IC del 95%, 1,01-1,06]; ARD ajustada, 1,03% [IC del 95%, 0,36%-1,70%]) se asoció significativamente con la ECV incidente. La toma de pescado no fue asociada perceptiblemente al CVD del incidente (hora ajustada, 1,00 [ci del 95%, 0.98-1.02]; ARD ajustado, 0,12% [ci del 95%, −0,40% a 0,65%]). La ingesta de carne procesada (FC ajustada, 1,03 [IC del 95%, 1,02-1,05]; ARD ajustada, 0,90% [IC del 95%, 0,43%-1,38%]) o carne roja sin procesar (FC ajustada, 1,03 [IC del 95%, 1,01-1,05]; ARD ajustada, 0,76% [IC del 95%, 0,19%-1,33%]) se asoció significativamente con la mortalidad por todas las causas. La ingesta de aves de corral (FC ajustada, IC 0,99 [IC 95%, 0,97-1,02]; ARD ajustada, −0,28% [IC 95%, −1,00% a 0,44%]) o peces (FC ajustada, 0,99 [IC 95%, 0,97-1,01]; ARD ajustada, −0,34% [IC 95%, −0,88% a 0,20%]) no se asoció significativamente con la mortalidad por todas las causas.

Conclusiones y relevancia. Estos hallazgos sugieren que, entre los adultos estadounidenses, una mayor ingesta de carne procesada, carne roja sin procesar o aves de corral, pero no de pescado, se asoció significativamente con un pequeño mayor riesgo de incidencia de ECV, mientras que una mayor ingesta de carne procesada o carne roja sin procesar, pero no de aves de corral o pescado, se asoció significativamente con un pequeño mayor riesgo de mortalidad por todas las causas. Estos hallazgos tienen implicaciones importantes para la salud pública y deben justificar nuevas investigaciones.

miércoles, 7 de julio de 2021

Propiedades nutricionales y beneficios de la sandía y el melón

La temporada de melones y sandías en España tiene lugar durante los meses de verano, es decir, entre los meses de junio y septiembre, aunque a veces también en mayo (sandía) y hasta octubre (melón).

Entre sus múltiples propiedades saludables, hay que destacar el hecho de que ambas frutas, sobre todo las sandía, son de los que más cantidad de agua contienen (casi el 90-95%), por lo que son perfectos para mantenerse hidratados durante los meses más calurosos del año.

La sandía también contiene potasio, magnesio, zinc, folatos, betacarotenos (que luego se transformarán en vitamina A), vitamina B6 y C. Asimismo, presenta flavonoides, triterpenoides y licopenos: en concreto, la cantidad de estos antioxidantes naturales aumenta cuanto más madura está la sandía, así que es preferible comerla bien madura para aprovechar al máximo sus propiedades. Además, contiene citrulina, que se transforma en arginina: estos aminoácidos ayudan a mantener la elasticidad de las arterias y los vasos sanguíneos, favoreciendo el flujo sanguíneo y contribuyendo a una correcta función cardiovascular. La citrulina, además, ayuda a reducir la acumulación de grasa en nuestros adipocitos, ayudando a regular el peso corporal.

El melón, además de agua, contiene similar cantidad de carbohidratos que la sandía, pero más fibra. Entre las propiedades del melón están que, al igual que la sandía, es rico en minerales (potasio, magnesio, fósforo; y algo de calcio y hierro). así como vitaminas A, B, C y folatos; también contiene betacarotenos naturales, aunque en menor proporción que la sandía.

En definitiva, ambas frutas son óptimas en la prevención de enfermedades cardiovasculares, osteoarticulares y metabólicas, en general.

Tópico a desmontar: el colesterol dietético aumenta el colesterol en sangre

Hace años, se afirmaba la relación entre el consumo de alimentos altos en colesterol y el medido en sangre, alertando sobre sus efectos card...