sábado, 5 de julio de 2014

El magnesio puede prevenir y revertir el endurecimiento de vasos sanguíneos

Investigadores del Grupo Metabolismo del Calcio y Calcificación Vascular perteneciente al Instituto Maimónides de Investigación Biomédica de Córdoba (Imibic) y al Hospital Universitario Reina Sofía de la capital cordobesa han demostrado cómo el magnesio previene y revierte determinados procesos relacionados con la rigidez de los vasos sanguíneos.
Se trata de un proceso conocido como calcificación vascular que, según explican los expertos, se produce cuando las células musculares de las arterias comienzan a acumular calcio y adquirir características más propias del hueso que del músculo. De esa forma, pierden la elasticidad que necesitan para contraerse y transmitir el pulso, lo que está asociado a procesos de hipertensión y otras disfunciones cardiovasculares.
Según apuntan los investigadores, se trata de una enfermedad que está asociada a alteraciones del metabolismo mineral que desarrollan enfermos renales crónicos en estado avanzado, provocándoles problemas de salud graves e incluso la muerte.
En el artículo 'Magnesium Inhibits Wnt/B-Catenin Activity and Reverses the Osteogenic Transformation of Vascular Smooth Muscle Cells', publicado en la revista “PLoS ONE”, los científicos han estudiado los estímulos y mecanismos que hacen aumentar y disminuir la calcificación de las células presentes en las arterias y han demostrado que un aporte adicional de magnesio disminuye y revierte esta calcificación.
"Cuando los niveles de fósforo de los pacientes renales aumentan las arterias comienzan a perder sus propiedades musculares y a transformarse en células similares a las encontradas en los huesos, los osteoblastos, incrementando la expresión de genes específicos de estas células", según explica a la 'Fundación Descubre' uno de los responsables del estudio, Juan R. Muñoz-Castañeda, investigador de la Universidad de Córdoba y miembro del Imibic.
En este sentido, agrega, "partiendo de ahí decidimos investigar qué factores eran capaces de impedir ese proceso y probar si el aporte adicional de magnesio tiene un efecto beneficio sobre estas células".
Para comprobar el efecto del magnesio se han realizado experimentos in vitro, es decir, con células aisladas. "Dosis crecientes de magnesio consiguieron descender el nivel de calcificación de las células musculares del vaso sanguíneo y, además, comprobamos que este hecho coincidía con el incremento en la expresión de genes que protegen frente a la calcificación", señala Muñoz-Castañeda.
Asimismo, estudiaron los mecanismos por los cuales se desarrolla esta patología con especial interés en el papel de la ruta imprescindible para la formación de los huesos, la llamada 'Wnt/beta-catenina'. "Por un lado observamos que el fósforo interviene en el proceso de calcificación activando esta ruta. Posteriormente, comprobamos que al añadir magnesio se inhibían los efectos del fósforo y de forma específica la activación de la ruta 'Wnt/beta-catenina'", precisa.
Además, demostraron que el magnesio era "capaz de reducir las lesiones de calcificación una vez éstas fueron formadas. Así, las células que habían comenzado a tener características óseas volvían a ser musculares y a su estado inicial, revirtiendo el proceso de calcificación", según detalla Muñoz-Castañeda.

El magnesio se encuentra en:
Frutas o verduras (plátanos, albaricoques y el aguacate)
Frutos secos (como almendras y nueces)
Legumbres y semillas (sobre todo las pepitas de girasol - pipas).
Soja y germen de trigo.
Arroz integral.
Otros: caracoles y calamares.

viernes, 27 de junio de 2014

Niveles bajos de vitamina D en la sangre, asociados a tasas más altas de muerte prematura

Investigadores de la University of California San Diego, en Estados Unidos, han encontrado que las personas con niveles más bajos de vitamina D tenían el doble de probabilidades de morir prematuramente que las personas con mayores niveles en sangre de vitamina D.
El hallazgo, publicado en “American Journal of Public Health”, se basó en una revisión sistemática de 32 estudios previos, entre ellos análisis sobre los niveles sanguíneos de vitamina D y la mortalidad humana. La variante específica de la vitamina D evaluada fue 25-hidroxivitamina D o 25 hidroxicolecalciferol, la forma principal que se encuentra en la sangre.
"Hace tres años, el Instituto de Medicina (IOM) concluyó que tener un muy bajo nivel en sangre de vitamina D era peligroso", dijo Cedric Garland, profesor en el Departamento de Medicina Familiar y Preventiva de la University of California San Diego y autor principal de este nuevo trabajo.
"Nuestro estudio apoya esta conclusión pero da un paso más. 20 nanogramos por mililitro (ng/ml) es el corte en el nivel de sangre asumido por IOM basándose únicamente en la combinación de niveles bajos de vitamina D con el riesgo de enfermedad ósea. Este nuevo hallazgo se centra en la combinación de niveles bajos de vitamina D con el riesgo de muerte prematura por todas las causas, no sólo enfermedades de los huesos", matiza.
Garland señala que el nivel en sangre de vitamina D relacionado con aproximadamente la mitad de la tasa de mortalidad es de 30 ng/ml y subraya que dos tercios de la población de Estados Unidos tienen un nivel de vitamina D en sangre estimada por debajo de ese valor.
"Este estudio debe dar a la comunidad médica y las empresas públicas la garantía de que la vitamina D es segura cuando se usa en las dosis apropiadas de hasta 4.000 unidades internacionales (UI) por día", afirma Heather Hofflich, profesor en el Departamento de Medicina de la Universidad de California San Diego.
"Sin embargo, siempre es aconsejable consultar al médico al cambiar el consumo de vitamina D y para tener controlado anualmente el nivel en sangre de 25-hidroxivitamina D. Ingestas diarias superiores a 4.000 UI por día pueden ser apropiadas para algunos pacientes bajo supervisión médica", añade.
El promedio de edad durante la extracción de sangre en este estudio fue de 55 años y la duración media del seguimiento de los participantes fue de nueve años. La investigación incluyó a residentes de 14 países, entre ellos Estados Unidos, y datos de 566.583 personas.

viernes, 30 de mayo de 2014

Tras un ictus es importante realizar actividad física

Puede mejorar la condición cardiovascular, la capacidad de caminar y la fuerza de las extremidades afectas.
El ejercicio es un valioso componente aún infrautilizado en la atención posterior al accidente cerebrovascular, según concluye una declaración científica publicada en “Stroke”, que propone prescribir a los supervivientes la práctica de ejercicio tras comprobar que experimentan pérdida de acondicionamiento físico y pasan a llevar estilos de vida inactivos, disminuyendo su capacidad para realizar actividades de la vida diaria y aumentando el riesgo de otro accidente cerebrovascular.
"Hay una fuerte evidencia de que la actividad física y el ejercicio después del accidente cerebrovascular pueden mejorar la condición cardiovascular, la capacidad de caminar y la fuerza del brazo", afirma Sandra A. Billinger, autora principal de la declaración y terapeuta física en el University of Kansas Medical Center, en Estados Unidos. "Además, investigaciones recientes sugieren que el ejercicio puede mejorar los síntomas depresivos, la función cognitiva, la memoria y la calidad de vida después del accidente cerebrovascular", añade.
Sin embargo, lamenta que "muy pocos profesionales de la salud prescriben el ejercicio como una forma de terapia para el accidente cerebrovascular". "Hay una gran brecha en América entre el momento en que los pacientes con ictus son dados de alta de la rehabilitación y la transición a programas de ejercicios comunitarios cuando van a casa. Muchos se quedan por su cuenta. No tenemos un sistema para ayudar a los pacientes con accidente cerebrovascular a que se sientan cómodos con el ejercicio", argumenta.
La actividad física es el movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que utilizan la energía y el ejercicio es un subconjunto de la actividad física que está planificado, estructurado y se realiza de forma repetitiva para mejorar o mantener la condición física. Los supervivientes de un ictus deben superar varias barreras para realizar ejercicio, como la gravedad de su accidente cerebrovascular, la fatiga, la depresión, la falta de apoyo social, la asequibilidad y la motivación.
"Estos pacientes pueden no saber cómo o no poder permitirse el lujo de aprovechar las ventajas de los programas de ejercicio en sus comunidades, ser incapaces de conducir hasta un gimnasio o no sentirse cómodos yendo a un gimnasio", explica Billinger. "Nosotros, como profesionales de la salud, tenemos que ayudar a los pacientes con ictus a desarrollar las habilidades y la confianza necesarias para comenzar y mantener un programa de ejercicios que incluya ejercicio aeróbico y entrenamiento de fuerza como parte de su atención al ictus", apuesta esta experta.
"La clave para hacer ejercicio es que sólo funciona si se hace de forma coherente", sentencia Billinger. Por ello, algunas de las recomendaciones estatales para la atención posterior al accidente cerebrovascular incluyen adaptar las prescripciones de ejercicio a la tolerancia del paciente, la etapa de recuperación, el medio ambiente, el apoyo social disponible, las limitaciones en la actividad y las preferencias de actividad física.
Minimizar el reposo en la cama en los días inmediatos después del accidente cerebrovascular y que los sobrevivientes se sienten o se paren de forma intermitente, iniciar un programa de entrenamiento cuando los pacientes son médicamente estables para recuperar o sobrepasar los niveles de actividad anteriores a su accidente cerebrovascular y usar programas de rehabilitación que incorporen ejercicio aeróbico, entrenamiento de fuerza, flexibilidad y equilibrio son otros consejos.
La recomendación general es que los supervivientes de ictus hagan ejercicio al menos tres días a la semana durante entre 20 y 60 minutos, dependiendo de su capacidad funcional individual. Muchos sobrevivientes de accidentes cerebrovasculares pueden tolerar mejor múltiples ejercicios de intensidad moderada de 10 a 15 minutos, además de que simples actividades que reconstruyen poco a poco la resistencia y la fuerza, como caminar por el barrio o realizar tareas del hogar, suman beneficios y marcan una diferencia, según Billinger.

domingo, 18 de mayo de 2014

El consumo de fibra ayuda a disminuir el colesterol

Si las personas con síndrome metabólico enriquecen su dieta con una fibra específica podrían, en el futuro, dejar de necesitar medicación. Según un estudio norteamericano publicado en "Molecular Nutrition & Food Research", la fibra no digestible es capaz de reducir el nivel de colesterol y tiene un efecto positivo en la composición del organismo.
Para este estudio, los investigadores de la South Dakota State University usaron una fibra de trigo modificada químicamente, una fécula resistente no digestible. Ochenta y seis adultos de dos colonias huteritas con y sin síndrome metabólico participaron en el estudio doble ciego e ingirieron harina de trigo enriquecida con la fibra en particular.
Todas las facetas del colesterol descendieron en los participantes con síndrome metabólico. Los tipos no-HDL de colesterol se redujeron notablemente, pero el colesterol HDL bueno también descendió. No obstante, los investigadores no lo consideraron un problema porque estudios recientes indicaron que reducir el colesterol malo era más beneficioso que aumentar el colesterol bueno.
Además, la fibra redujo la grasa en el organismo e incrementó la masa corporal magra. Ocurrió lo mismo con todos los participantes, con o sin síndrome metabólico.
En una fase futura, los investigadores desean estudiar los cambios en la expresión genética subyacente asociados a los efectos físicos así como los cambios potenciales en la composición microbiana del organismo causados por la fibra prebiótica.

viernes, 18 de abril de 2014

El ejercicio físico en personas de avanzada edad reduce el riesgo de demencia


El ejercicio aeróbico de manera regular aumenta el tamaño de la zona de la memoria del cerebro en las mujeres mayores y podría ayudar a ralentizar la progresión de la demencia.
El estudio contó con 86 mujeres, de 70 a 80 años de edad, que tenían problemas leves de memoria, también llamado "deterioro cognitivo leve", que según los investigadores es un factor de riesgo habitual de demencia. Las mujeres también se sometieron a IRM para evaluar el tamaño de su hipocampo, la parte del cerebro implicada en la memoria verbal y el aprendizaje.
El estudio, llevado a cabo por Teresa Liu-Ambrose y sus colaboradores del departamento de terapia física de la Universidad de Columbia Británica, en Vancouver (Canadá), fue publicado en la revista “British Journal of Sports Medicine”.
Durante 6 meses, las mujeres realizaron dos sesiones de una hora a la semana de ejercicio aeróbico (caminar a paso rápido), de entrenamiento de resistencia, como pesas, media sentadilla y sentadilla completa, o de ejercicios de equilibrio y de tonificación muscular.
Se revisó el tamaño del hipocampo de 29 mujeres de nuevo tras realizar estos programas de ejercicios. Las que realizaron los 6 meses de entrenamiento aeróbico mostraron un agrandamiento significativo del hipocampo, pero este cambio no se produjo en las mujeres de los otros grupos.
No obstante, hubo una indicación de que el aumento del tamaño del hipocampo se asoció con una peor memoria verbal, informaron los investigadores.
Esto sugiere que el vínculo entre el volumen cerebral y las habilidades mentales es complejo y requiere de más investigación, señalaron los autores. Aunque el estudio halló una asociación entre el ejercicio aeróbico y el tamaño del hipocampo, no estableció causalidad.
Pero los autores comentaron que los hallazgos sí indican que el ejercicio aeróbico ralentiza la reducción del hipocampo en las mujeres con riesgo de demencia. Recomendaron que se haga ejercicio aeróbico de forma regular para evitar el deterioro cognitivo leve.

viernes, 11 de abril de 2014

Hacer ejercicio en la adolescencia conserva la capacidad cognitiva en la madurez

Los adultos jóvenes que corren o realizan ejercicios cardiotónicos conservan la memoria y la capacidad de razonamiento en la madurez (de 43 a 55 años), según un estudio estadounidense publicado en la revista Neurology.
Un equipo dirigido por investigadores de la Universidad de Minnesota, EE. UU., han realizado un estudio a largo plazo con 2747 individuos sanos con una media de edad de 25 años. En el primer año del estudio, los participantes realizaron pruebas en una cinta sin fin, en la que se aumentó la velocidad de forma gradual hasta que los sujetos no eran capaces de continuar. Las pruebas se repitieron 20 años después. En las pruebas cognitivas realizadas 25 años tras el inicio se evaluaron la memoria verbal, la velocidad psicomotora (relación entre la capacidad de razonamiento y el movimiento físico) y la función ejecutiva.
En la primera prueba, los participantes resistieron una media de 10 minutos en la cinta sin fin. Veinte años después, este tiempo disminuyó una media de 2,9 minutos. Por cada nuevo minuto que los individuos estuvieron en la cinta durante la primera prueba, recordaron correctamente 0,12 palabras más en la prueba de memoria de las 15 que tenían que memorizar y, además, lograron mejores resultados en la prueba de velocidad psicomotora realizada 25 años después. Los individuos con un descenso menor del tiempo de resistencia en la cinta sin fin 20 años después tenían más probabilidades de obtener mejores resultados en la prueba de función ejecutiva que aquellos con un descenso mayor.
«Los cambios fueron significativos y, aunque puedan resultar modestos, eran superiores al efecto de un año de envejecimiento. Otros estudios con individuos mayores han mostrado que estas pruebas son unos de los mejores métodos diagnósticos del desarrollo de demencia en el futuro», afirma el coautor David Jacobs. «Este importante estudio es uno más de los que deberían servir para recordar a los adultos jóvenes el beneficio sobre el cerebro del ejercicio cardiotónico, como correr, nadar, montar en bicicleta o realizar ejercicio aeróbico en gimnasios».

viernes, 4 de abril de 2014

La delgadez incrementa la morbimortalidad

El riesgo de mortalidad es de casi el doble para las personas excesivamente delgadas
Las personas que tienen un peso demasiado bajo desde el punto de vista clínico se enfrentan a un riesgo mayor de fallecimiento que las personas obesas, según muestra el estudio publicado en la revista “Journal of Epidemiology and Community Health”.
En comparación con las personas con un peso normal, las excesivamente delgadas tienen casi el doble de riesgo de muerte, concluyeron los investigadores después de revisar más de 50 estudios previos.
La obesidad ha estado en el foco de atención de la salud pública, pero "tenemos la obligación de asegurarnos que evitamos que se produzca una epidemia de adultos y fetos con un peso demasiado bajo que, de otra forma, tendrían un peso adecuado", planteó el autor principal del estudio, el Dr. Joel Ray, investigador médico en el Hospital St. Michael de Toronto (Canadá).
Los estudios incluidos en el análisis realizaron un seguimiento a personas durante 5 años o más y se centraron en las asociaciones entre el IMC (el índice de masa corporal) y las muertes relacionadas con cualquier causa.
El equipo del Dr. Ray también observó las tasas de mortalidad relacionadas con los patrones de peso de los recién nacidos y los fetos.
Se descubrió que los pacientes con peso excesivamente bajo de todas las edades (los que tienen un IMC de 18.5 o inferior) tenían un riesgo 1.8 veces más alto de riesgo de morir que los pacientes con un IMC normal (entre 18.5 y 25.9), según el estudio.
En contraste, los pacientes obesos (los que tienen un IMC de entre 30 y 34.9) se enfrentan a un riesgo 1.2 veces más alto de morir que los pacientes con un peso normal. Los pacientes con obesidad grave (los que tienen un IMC de 35 o superior) se enfrentan a un riesgo 1.3 veces mayor.
El Dr. Ray señaló que es importante tener en cuenta el peso corporal saludable cuando se aborda la epidemia de obesidad.
"El IMC refleja no solo la grasa corporal, sino también la masa muscular. Si queremos continuar usando el IMC en las iniciativas de atención sanitaria y de salud pública, tenemos que darnos cuenta que un individuo robusto y sano es alguien que tiene una cantidad razonable de grasa corporal y también suficiente hueso y músculo", señaló Ray en un comunicado de prensa del hospital. "Si nuestro foco se centra más en las enfermedades del exceso de grasa corporal, entonces tenemos que reemplazar el IMC por una medida adecuada, como la medición de la circunferencia de la cintura".
Los factores típicos vinculados con un riesgo más alto por tener un peso demasiado bajo incluyen malnutrición, consumo de drogas o alcohol, fumar, pobreza y problemas de salud mental.

martes, 18 de marzo de 2014

El chocolate negro previene de eventos cardiovasculares

El chocolate negro es bueno para el corazón porque tiene una influencia positiva sobre dos factores clave de riesgo de las enfermedades cardiovasculares: reduce el índice de aumento y la adherencia de los leucocitos a las paredes de los vasos sanguíneos. Este es el resultado de un estudio holandés publicado por investigadores de la Universidad de Wageningen: llevaron a cabo un estudio con grupos cruzados y enmascaramiento doble en 44 hombres de mediana edad y sobrepeso que consumieron 70 gramos de chocolate al día durante dos periodos de cuatro semanas. Se dividió a los participantes en dos grupos que tomaron chocolate negro con gran contenido en flavonol o chocolate normal. Ambos chocolates tenían un contenido similar de cacao. Asimismo, se recomendó a los participantes que no ingirieran otros alimentos ricos en calorías para prevenir un aumento de peso.

El resultado no mostró ninguna diferencia entre los tipos de chocolate, su efecto positivo fue similar. Mejoraron la flexibilidad de las arterias e inhibieron la adherencia de los leucocitos a las paredes de los vasos sanguíneos.

«El efecto que el chocolate negro tiene en nuestro organismo es alentador, y no solo porque nos permite darnos el gusto sintiéndonos menos culpables», señala Gerald Weissmann, editor jefe de la revista The FASEB Journal. «Podría dar lugar a nuevos tratamientos que tengan los mismos efectos que el chocolate negro, pero con resultados mejores y más uniformes».

domingo, 23 de febrero de 2014

El ejercicio físico ayuda a evitar la degeneración macular del ojo

Con los años, la degeneración macular senil es una de las causas más comunes de ceguera. Ensayos efectuados por investigadores de EE. UU. han mostrado que los ratones que realizaban ejercicio físico podían retrasar la progresión de la enfermedad. Este estudio se ha publicado en la revista Journal of Neuroscience.

Científicos de la Universidad de Emory (Atlanta, EE: UU.) hicieron que un grupo de ratones corriera en una rueda una hora al día durante dos semanas. A continuación, se les expuso a estímulos que provocaban degeneración de la retina y, posteriormente, se les tuvo dos semanas más realizando ejercicio.

En comparación con los ratones inactivos del grupo de control, en el ensayo se observó que los ratones activos perdieron solo la mitad de las células fotorreceptoras. Además, sus células retinianas eran más sensibles a la luz y tenían más proteína BDNF (factor neurótrófico derivado del cerebro), de la que ya se había observado una correlación con los efectos beneficiosos del ejercicio en estudios anteriores. Se demostró que si se bloqueaban los receptores de BDNF en los animales activos, la función retiniana era tan deficiente como la de los ratones inactivos.

«Esta es la primera vez que se observa que el ejercicio tiene un efecto directo en la visión y en la salud de la retina», afirmó la autora del estudio Machelle Pardue. Las personas con riesgo de padecer degeneración macular o que tengan los primeros síntomas pueden de este modo retardar la progresión de la enfermedad.

sábado, 25 de enero de 2014

La exposición a temperaturas frías puede ayudar perder peso

El ambiente cálido predispone a engordar

La exposición regular al frío leve puede ser una manera saludable y sostenible de ayudar a las personas a perder peso, según publican los autores de una nueva investigación en “Trends in Endocrinology Metabolism”. Por otro lado, esto significa que los hogares y las oficinas que son cálidos y agradables podrían ser en parte responsables de que engordemos.

"Dado que la mayoría de nosotros estamos expuestos a las condiciones del interior el 90% de las veces, vale la pena explorar los aspectos sanitarios de la temperatura ambiente", dijo el primer autor del artículo, Wouter van Marken Lichtenbelt, del Centro Médico de la Universidad de Maastricht, Países Bajos.

"¿Qué pasaría si dejamos que nuestros cuerpos funcionan de nuevo para controlar la temperatura corporal? Nuestra hipótesis es que el ambiente térmico afecta a la salud humana y, más concretamente, que una exposición frecuente al frío leve puede afectar significativamente nuestro gasto de energía durante periodos de tiempo sostenidos", argumenta.

Marken Lichtenbelt y sus colegas comenzaron a estudiar los efectos del frío leve hace unos diez años. Según estos científicos, tienen pruebas que sugieren que una temperatura interior más variable, una que se deja a la deriva junto con la temperatura exterior, podría ser beneficiosa, aunque los efectos a largo plazo todavía necesitan una mayor investigación.

Un grupo de investigación de Japón encontró una disminución de la grasa corporal después de que los participantes pasaran dos horas por día a 17 grados Celsius durante seis semanas. El equipo de Países Bajos también vio que la gente se acostumbra al frío con el tiempo y tras seis horas al día en temperaturas frías por un período de diez días, la gente en su estudio aumentó la grasa parda o marrón, se sentía más cómoda y tiritó menos a 15 grados.

En las personas jóvenes y de mediana edad, al menos, la producción de calor para no temblar puede suponer desde un pequeño porcentaje hasta un 30% del presupuesto de energía del cuerpo, destacan los científicos. Eso significa que temperaturas más bajas pueden afectar significativamente la cantidad de energía que una persona gasta en general.

Así que, según los autores del estudio, tal vez, además de practicar ejercicio, tenemos que entrenarnos para pasar más tiempo en el frío. "La temperatura interior en la mayoría de los edificios está regulada para minimizar el porcentaje de personas insatisfechas", escriben los investigadores.

"Esto se traduce en temperaturas relativamente altas de interior en invierno. Esto es evidente en las oficinas, en las viviendas y es más pronunciado en los centros de atención y hospitales. Por falta de exposición a ambientes con  temperatura variada, poblaciones enteras pueden ser propensas a desarrollar enfermedades como la obesidad. Además, las personas se vuelven vulnerables a los cambios repentinos en la temperatura ambiente", concluyen.

sábado, 4 de enero de 2014

La risa puede reducir la tensión y la ansiedad y fortalecer el sistema inmunológico

La risa puede ser un buen recurso para mejorar la calidad de vida de algunos enfermos, ya que hay varios estudios que apuntan que puede ayudar a reducir los niveles de tensión y ansiedad, además de facilitar el fortalecimiento del sistema inmunológico, según el encargado del área de atención y servicio a los voluntarios en la organización mexicana Risaterapia, Luis González Imbert.
"La risa es una práctica acertada que además de reducir los niveles de tensión y ansiedad, fortalece el sistema inmunológico", ha indicado González Imbert en un artículo publicado por la agencia Investigación y Desarrollo, en el que se recuerda que los adultos suelen reír entre 15 y 100 veces al día, una incidencia "muy baja" si se compara con los niños, que ríen una media de 300 veces diarias.
Este fortalecimiento del sistema inmunológico se produce al liberar una gran cantidad de endorfinas que protegen al organismo de infecciones que lo hacen más resistente a "enfermedades crónico-degenerativas como las cardiovasculares, diabetes, hipertensión o cáncer".
"La risa disminuye la hipertensión al aumentar el riego sanguíneo,  cuenta con capacidad para aliviar el estreñimiento e incrementa la concentración de colágeno, una proteína contenida en la piel que se deteriora con el paso de la edad al perder elasticidad, tersura y firmeza, y además retarda el envejecimiento", ha afirmado esta agencia.
La risa también permite liberar lipoproteínas en la sangre, lo que favorece la reducción del nivel de colesterol, un problema generado por un estilo de vida malsano como el sedentarismo o el sobrepeso. Además, también hay estudios que apuntan que la risa puede ayudar a retrasar el envejecimiento y a aliviar el estreñimiento.
Por todo ello, González Imbert considera que la risa es "un elemento esencial para acelerar la recuperación de los pacientes, aminorar el dolor generado por los diferentes procesos internos que enfrenta ante cierto padecimiento y ayuda a liberar la ansiedad producida por el estrés".
Además, a su juicio es indiferente que la risa sea natural o ensayada, ya que ambas "tienen casi los mismos beneficios". En ambos casos ayuda a relajar los músculos tensos y a quemar calorías, ya que al reír "se movilizan unos 400 músculos del cuerpo"

Tópico a desmontar: el colesterol dietético aumenta el colesterol en sangre

Hace años, se afirmaba la relación entre el consumo de alimentos altos en colesterol y el medido en sangre, alertando sobre sus efectos card...